{"id":231,"date":"2026-08-13T14:13:18","date_gmt":"2026-08-13T12:13:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lauradomarco.com\/?p=231"},"modified":"2026-08-13T14:13:18","modified_gmt":"2026-08-13T12:13:18","slug":"intocable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lauradomarco.com\/?p=231","title":{"rendered":"Intocable"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa noche la brisa aliviaba la humedad sofocante del r\u00edo. El candil iluminaba la estancia proyectando sombras que parec\u00edan esconder fantasmas pasados. Ella cerr\u00f3 los ojos centr\u00e1ndose en los sonidos del exterior. A lo lejos unas pisadas firmes se acercaban como tantas otras veces.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Record\u00f3 como esa misma ma\u00f1ana el viento azotaba suavemente el algod\u00f3n del campo. Las manos oscuras de Siara contrastaban con cada rama que agarraba. El sol hac\u00eda resplandecer su piel bru\u00f1ida y acentuaba las grietas de sus labios resecos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Casi inconscientemente, acarici\u00f3 su frente tapada por el pa\u00f1uelo azul, en un gesto in\u00fatil por parar moment\u00e1neamente los rayos y darse un suspiro. Su mirada se dirigi\u00f3 a las vastas tierras que ten\u00eda delante de s\u00ed, donde sus compa\u00f1eras, sus amigos, su familia, castigaban sus espaldas recolectando la preciada nube.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El negrero controlaba todo desde la comodidad de la sombra. Ella ten\u00eda miedo de cerrar sus ojos tan s\u00f3lo un segundo. Si lo hac\u00eda, im\u00e1genes terror\u00edficas le ven\u00edan a la mente. Las piernas le temblaban con tan solo recordar el f\u00e9tido aliento del hombre en su cuello.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l los entrenaba para estar muertos, para guardar silencio. Se hab\u00eda sentido tan sometida que hab\u00eda aprendido a no quejarse, a no rebelarse. Cuando hab\u00eda intentado lo contrario, hab\u00eda sido incluso peor. El mapa dibujado en su espalda daba cuenta de sus desplantes y negativas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00c9l lo hab\u00eda hecho muy bien con ella y con todos los que estaban all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Negra, sigue recogiendo, vamos, \u00a1de rodillas!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ira le recorri\u00f3 el cuerpo a la vez que un empuj\u00f3n volv\u00eda a colocarla en su posici\u00f3n natural. Del delantal cay\u00f3 un peque\u00f1o cuchillo que hab\u00eda metido all\u00ed esa misma ma\u00f1ana. Como pudo, lo escondi\u00f3 con sus manos hasta que la sombra del hombre se alej\u00f3 lentamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo aferr\u00f3 como si fuera lo \u00fanico que le quedase y en cuanto pudo, volvi\u00f3 a esconderlo entre su ropa. Estaba agotada de esperar. De s\u00f3lo valerse de su conformismo, pasividad, y aparente nulo pensamiento. De soportar el peso y sudor de aquel desalmado que la tomaba cada noche. Cansada del silencio de sus cong\u00e9neres y del cuidado de sus heridas causadas ante su infructuosa resistencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El est\u00f3mago se le revolvi\u00f3 y sinti\u00f3 una bocanada de bilis en la garganta mientras volv\u00eda a su presente. La puerta se abri\u00f3 sin dificultad dejando ver la silueta de aquel ser repugnante. Las sombras de los v\u00e9rtices de la sonrisa del depredador resultaron escalofriantes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin mediar palabra comenz\u00f3 a acercarse, despreocup\u00e1ndose ante el hecho de cerrar para que nadie los viera. Ella retrocedi\u00f3 sintiendo erizarse su piel. Unos dedos fuertes asieron su brazo izquierdo e intentaron voltearla para abusar de su cuerpo. En lo que dura una respiraci\u00f3n, agarr\u00f3 con fuerza el cuchillo que segu\u00eda escondido entre su ropa y se lo clav\u00f3 a la bestia en el antebrazo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los gritos fueron atronadores, y los dedos se hundieron m\u00e1s y m\u00e1s en su carne haci\u00e9ndola retorcerse. Volvi\u00f3 a hacerse con su arma dispuesta a clavarla nuevamente. Un forcejeo hizo que \u00e9l cayera hacia atr\u00e1s. Las u\u00f1as laceraban la carne. Los dientes rasgaban la piel. Un bofet\u00f3n son\u00f3 en el silencio repentino de la noche. Manos alrededor de su cuello imped\u00edan que el aire pasara.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El candil cay\u00f3 al suelo iluminando con llamas frugales la habitaci\u00f3n, antes de que la oscuridad lo tapara todo. Siara volvi\u00f3 a empu\u00f1ar el arma. La hoja se alz\u00f3 y cay\u00f3. Los cuerpos se golpearon contra el suelo. El sabor a sangre colmaba sus bocas. El arma se volvi\u00f3 a empu\u00f1ar y fue certera en su cometido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La luna fue testigo silencioso de los pasos hacia el campo previos a la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El algod\u00f3n amaneci\u00f3 escarlata y negro. Un cuerpo sin vida descansaba por fin en medio del cultivo. Las innumerables manos se limitaron a recogerlo siendo c\u00f3mplices del pacto que hab\u00edan firmado con Mandinga. El negrero les observaba magullado bajo el toldo. La vida val\u00eda un jornal m\u00e1s arrodillados.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esa noche la brisa aliviaba la humedad sofocante del r\u00edo. El candil iluminaba la estancia proyectando sombras que parec\u00edan esconder fantasmas pasados. Ella cerr\u00f3 los ojos centr\u00e1ndose en los sonidos del exterior. A lo lejos unas pisadas firmes se acercaban como tantas otras veces. 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