{"id":207,"date":"2025-07-28T16:29:48","date_gmt":"2025-07-28T14:29:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.lauradomarco.com\/?p=207"},"modified":"2025-07-28T16:31:01","modified_gmt":"2025-07-28T14:31:01","slug":"ojos-amarillos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.lauradomarco.com\/?p=207","title":{"rendered":"Ojos amarillos"},"content":{"rendered":"\n<p>Elsa se hab\u00eda perdido. Mir\u00f3 a su alrededor y las copas de los \u00e1rboles le parecieron cada vez m\u00e1s altas. Los sonidos del bosque eran atronadores, y se deslizaban entre la maleza, asust\u00e1ndola y haciendo que se mantuviera en movimiento de forma ca\u00f3tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella no quer\u00eda hacer la est\u00fapida acampada, pero a su hermano se le hab\u00eda antojado. Maldito momento en el que se le ocurri\u00f3 regalarle una tienda de campa\u00f1a. Pens\u00f3 que el jard\u00edn de su casa era sin duda mejor opci\u00f3n que todo esto. As\u00ed cuando volvieran a discutir como tantas otras veces, ella hubiera podido entrar en el calor del hogar, y no en este espacio, tan lleno de vida y a la vez tan muerto de sentido.<\/p>\n\n\n\n<p>Grit\u00f3 en vano el nombre de sus padres, pero no obtuvo respuesta ni del eco. Empezaba a hacer algo de fr\u00edo y humedad, y la luz se estaba yendo.&nbsp;<em>Sin cobertura<\/em>, marcaba el tel\u00e9fono una y otra vez. Imposible hacer incluso una llamada de emergencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada paso que daba le llevaba a la misma situaci\u00f3n. Los \u00e1rboles le confund\u00edan, no era capaz de distinguirlos. La vegetaci\u00f3n del suelo era siempre la misma. Los animales\u2026 A \u00e9stos no los hab\u00eda visto todav\u00eda y esperaba no tener que verlos. Sin duda era mejor as\u00ed. Ten\u00eda much\u00edsimo miedo de que le pudieran atacar o que le picase algo venenoso.<\/p>\n\n\n\n<p>Se iba sintiendo muy cansada, las horas pasaban y aquello era enorme. Fue entonces cuando se dio cuenta de que lo empeoraba en cada momento. Que no ten\u00eda ni idea de hacia d\u00f3nde iba y que le atormentaban los \u00faltimos momentos en compa\u00f1\u00eda de su familia en los que dijo que ojal\u00e1 desapareciera.<\/p>\n\n\n\n<p>Cay\u00f3 de bruces al pie de un tronco enorme, y muerta de miedo ante el ocaso, se acurruc\u00f3 en unas ra\u00edces que la resguardaban del viento. Esa noche pas\u00f3 mucho fr\u00edo. A pesar de ser comienzos de octubre, las temperaturas bajaban m\u00e1s de lo esperado, y entre tiritonas y l\u00e1grimas las horas fueron pasando hasta que los primeros rayos de sol iluminaron el bosque.<\/p>\n\n\n\n<p>Recorri\u00f3 los alrededores con la mirada perdida hasta que la vio. Sentada elegantemente delante de ella una hembra de lince. De sus orejas se prolongaban dos puntas negras gr\u00e1cilmente peinadas. Su cara se enmarcaba en l\u00edneas perfectamente definidas, que dibujaban con belleza sus facciones. Su porte era \u00fanico.<\/p>\n\n\n\n<p>En un primer momento un sudor fr\u00edo la recorri\u00f3 y temi\u00f3 por lo que quedaba de su vida. Sin embargo, la gata la mir\u00f3 con sus ojos amarillos, clavando una profunda inspiraci\u00f3n dentro de ella, y sin darse cuenta comenz\u00f3 a seguirla. Cada vez que dudaba, observaba atentamente lo que la felina hac\u00eda. Ella se mov\u00eda gr\u00e1cilmente entre la maleza, y realizaba zancadas decididas con paso seguro por los diferentes claros que a plena vista eran imperceptibles.<\/p>\n\n\n\n<p>Las horas fueron pasando, y el suave comp\u00e1s de los om\u00f3platos de aquella lince, se volvi\u00f3 base para la meditaci\u00f3n en movimiento. Intent\u00f3 hacer funcionar su m\u00f3vil pero se hab\u00eda quedado sin bater\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin avisar, se detuvo en el camino, y la humana, desesperada por salir de aquel lugar del que no era natural, intento en vano que volviera a reanudar el paso. Pero eso no pas\u00f3. Un trueno rompi\u00f3 el silencio de aquel lugar, y pronto comprendi\u00f3 lo que su compa\u00f1era le estaba indicando. Sin pensarlo mucho, busc\u00f3 una peque\u00f1a gruta y antes de que se pudieran meter, la lluvia lleg\u00f3 con su sinfon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Olieron su rastro y asistieron a su concierto durante toda la noche. Nunca dej\u00f3 que se acercara demasiado, salvo en aquella noche fr\u00eda en la que cuando comenz\u00f3 a tiritar, sinti\u00f3 un pelaje espeso y suave recostarse al lado de su abdomen. Al despertar, su gu\u00eda no estaba all\u00ed, y la preocupaci\u00f3n volvi\u00f3 sin remedio.<\/p>\n\n\n\n<p>Se desliz\u00f3 fuera del refugio y la encontr\u00f3 comiendo bayas de uno de los arbustos cercanos. Instintivamente y al son del rugir de su tripa, se acerc\u00f3 y comi\u00f3 junto a ella. Con el paso del tiempo, se acostumbr\u00f3 a no llevarle la contraria, y en su compa\u00f1\u00eda aprendi\u00f3 a ser paciente, a escuchar su entorno y sin duda, a sobrevivir a aquella pesadilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de que pudiera darse cuenta la vegetaci\u00f3n desapareci\u00f3 bajo sus pies, dando paso a una grava negra. La carretera se dibujaba claramente atravesando el entorno. La emoci\u00f3n embarg\u00f3 a Elsa. Se puso euf\u00f3rica y grit\u00f3 como si acabaran de liberarla de una jaula. A lo lejos se divisaba un pueblo, y caminando no tardar\u00eda m\u00e1s de dos horas en llegar.<\/p>\n\n\n\n<p>El ruido de un coche la sac\u00f3 de sus c\u00e1balas. Se acercaba y parec\u00eda haberla visto. Fue a girarse para ver a su compa\u00f1era, cuando se percat\u00f3 de que estaba sola. La busc\u00f3, y mientras el ruido del motor iba acerc\u00e1ndose jurar\u00eda que volvi\u00f3 a ver aquellos ojos amarillos entre la maleza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Elsa se hab\u00eda perdido. Mir\u00f3 a su alrededor y las copas de los \u00e1rboles le parecieron cada vez m\u00e1s altas. Los sonidos del bosque eran atronadores, y se deslizaban entre la maleza, asust\u00e1ndola y haciendo que se mantuviera en movimiento de forma ca\u00f3tica. 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